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Breve historia del Metro de Madrid

En este artículo echamos un somero vistazo a la historia del metro de Madrid, desde sus orígenes hasta la actualidad: la primera línea Sol-Cuatro Caminos, la guerra civil, la expansión de la red...

Breve historia del Metro de Madrid

Metro” es apócope de “ferrocarril metropolitano”. Es un medio de transporte urbano constituido por una red más o menos tupida estructurada en tramos cortos y regulares. Permite desplazar a numerosos viajeros en distancias breves a cierta velocidad. Las líneas de metro suelen ir soterradas en ciudades como Madrid o Barcelona, pero también existen ejemplos de líneas elevadas en Chicago o Nueva York. En la actualidad, la red de metro alcanza ciudades dormitorio dentro de grandes conurbaciones.

El primer ferrocarril metropolitano se implantó en 1863 en Londres, provisto de locomotoras de vapor. Cuando el metro llegó a España, ya iniciado el siglo XX, lo hizo en su versión eléctrica. Madrid tuvo su primera línea metropolitana en 1919 y Barcelona en 1924. Valencia dispuso de metro en 1988, Bilbao en 1995, Palma de Mallorca en 2007, Sevilla en 2009 y Málaga en 2014.

Antes de la construcción de la línea 1 de metro en Madrid, la capital ya disponía de transporte público en el último tercio del siglo XIX. En 1871 comenzó a funcionar el primer tranvía de tracción animal, tirado por caballos, siendo sustituido paulatinamente desde 1879 por los tranvías de vapor. Como el tráfico iba en aumento en la capital, el ingeniero Pedro García Faria propuso un proyecto de ferrocarril metropolitano para el transporte subterráneo de personas y mercancías con la Puerta del Sol como punto de partida de cinco hipotéticas líneas. El proyecto nunca se llevó a cabo, y aún más, cayó en el olvido ante la electrificación de la red de tranvías entre 1898 y 1906.

La línea 1 La línea 1

Pero no todos los ingenieros habían desechado definitivamente el proyecto de García Faria, pues muchos consideraban que el ferrocarril metropolitano no era el capricho de un visionario, sino una necesidad real. Así que en 1913 los ingenieros Miguel Otamendi, Carlos Mendoza y Antonio González Echarte presentaron un nuevo plan de actuación: cuatro líneas que dispondrían de un recorrido de 154 Km en una malla que se extendería por el centro urbano madrileño. El proyecto estaba financiado en parte por el Banco de Vizcaya, que aportó 4 millones de pesetas, una cantidad a todas luces insuficientes para el desarrollo de las obras. El rey Alfonso XIII se involucró personalmente y aportó un millón de pesetas más procedente de su fortuna personal. El generoso gesto del monarca arrastró a otros muchos inversores, con lo que por fin se reunió la cantidad necesaria para abordar el plan.

Con este capital inicial se fundó el 24 de enero de 1917 la Compañía Metropolitana Alfonso XIII, que encargó al prestigioso arquitecto Antonio Palacios Ramil la construcción de las estaciones y accesos. En julio de 1917 comenzaron las obras del metro de Madrid por el método de galería clave, consistente en cubrir de ladrillo los túneles según se excavaban, al tiempo que se apuntalaban, ampliaban y se cubrían de hormigón.

La primera línea del nuevo metropolitano madrileño fue el tramo Sol-Cuatro Caminos, con 3,48 Km de longitud y 8 estaciones, y que se cubría en 10 minutos. Fue inaugurado el 17 de octubre de 1919 por los reyes de España, y se abrió al público el 31 del mismo mes. Los madrileños estaban entusiasmados ante la apertura de su nuevo medio de transporte. Durante el primer año fueron transportados más de 14 millones de usuarios, que pagaron 15 céntimos por su uso y difrute.

Inauguración por Alfonso XIII Inauguración por Alfonso XIII

El 4 de junio de 1924, se abrió la línea Sol-Ventas, que transcurría por debajo de la calle de Alcalá y poco después se abrió el ramal Ópera-Estación del Norte, que solucionaba la problemática de los tranvías, cuyo recorrido se hallaba obstaculizado por pronunciadas subidas y bajadas.

Como sucedió con otras instituciones, con el advenimiento de la Segunda República en 1931, el metro de Madrid cambió de nombre, eliminándose cualquier referencia a la depuesta realeza. Ahora se denominó Compañía Metropolitana de Madrid, que sufrió una etapa muy complicada durante la Guerra Civil. A pesar de las enormes dificultades que pasó Madrid durante el período bélico, pues sufrió un asedio que se prolongó durante casi todo el conflicto, no dejó de funcionar. Además de inauguró el primer tramo de la línea 3 y sirvió de refugio a los madrileños durante los frecuentes bombardeos. Tras la victoria de Franco, los elementos contrarios al nuevo régimen fueron depurados y sustituidos por personal afín a los vencedores. Además se cambiaron los nombres de algunas estaciones, como la de Gran Vía, que pasó a denominarse de José Antonio, en recuerdo al líder falangista, fusilado por los republicanos en noviembre de 1936.

Refugiados durante los bombardeos de la Guerra Civil Refugiados durante los bombardeos de la Guerra Civil

Una vez pasados los primeros momentos de una terrible y larga posguerra, a partir de 1941 se acometió un ambicioso plan de expansión de la red metropolitana. En 1951 el decreto del ministro de Obras Públicas de aquel entonces, Fernando Suárez de Tangil y Angulo desembocó en la ampliación del metro madrileño, además de prever la construcción de un servicio de trenes de cercanías que había de llegar hasta una distancia de 60 Km de la capital. Por ejemplo, el Ferrocarril Suburbano de Carabanchel, conocido popularmente como “el Suburbano”, inaugurado en 1961 enlazaba Plaza de España con Carabanchel.

La financiación del metro madrileño era compartida mediante decreto-ley desde 1955 entre la Compañía Metropolitana de Madrid y el Estado. Cada parte contribuía con una cuota de responsabilidad. El Estado se ocupaba de realizar las infraestructuras de las nuevas líneas y la Compañía de mantener el servicio, adquirir los convoyes y explotar de forma comercial el popular sistema de transporte madrileño. Los primitivos andenes se quedaron cortos para la enorme cantidad de usuarios, consecuencia lógica del aumento de la población madrileña, debido a la inmigración del campo a la ciudad, sobre todo. Se prolongaron de 60 a 90 m para proporcionar cabida a un mayor número de vagones. En 1967 nació el Plan de Ampliación del Metro, puesto en práctica desde 1974.

Obras del metro en 1915 Obras del metro en 1915

En los albores de la democracia, el metro de Madrid tenía una red de 64,3 Km, pero diversos factores llevaron a la Compañía al borde mismo de la quiebra. El Estado intervino para sanear la entidad y mediante Real Decreto Ley de 7 de junio de 1978, el Metro madrileño pasó a ser gestionada por el Ministerio de Transporte, que traspasó al cabo de un año la gestión al Ayuntamiento de Madrid y a la Diputación Provincial. En 1983, la red metropolitana alcanzó los 100 Km de longitud. En 1986 se constituyó el Consorcio Regional de Transportes, controlado por la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, paraguas bajo el cual la compañía pasó a denominarse Metro de Madrid, S.A. en 1989. Desde entonces la red de metro ha crecido hasta los 300 Km y se prolonga hasta municipios vecinos de la capital, además de enlazar el centro con el aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas.

Queremos contarles alguna curiosidad respecto al metro madrileño. Sus trenes, al contrario que otras redes metropolitanas y ferroviarias españolas, circulan por la vía de la izquierda, debido a que hasta 1930 no se aprobó una norma general e circulación, que impuso la vía derecha como obligatoria. Madrid continuó y continúa utilizando el parámetro londinense de circulación por la izquierda, pues fue el metro de Londres el primer modelo en el que pusieron la vista sus responsables y quizás como homenaje a la reina Victoria Eugenia de Battenberg, inglesa de nacimiento.

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Bibliografía, Créditos y menciones

Texto propiedad de Diego Salvador

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