background-theme

Don Tomás Gil Herrero

Don Tomás Gil Herrero, último alcalde republicano de Quijorna, evitó represalias y protegió a sus vecinos durante la Guerra Civil.

Tomás Gil y su esposa

Don Tomás Gil Herrero nació en Brunete el 21 de diciembre de 1901. Hijo de un herrero, fue el menor de cuatro hermanos y el único varón de la familia. El 12 de septiembre de 1927 contrajo matrimonio con Purificación Serrano Gorro, natural de Quijorna. Desde entonces se estableció en Quijorna junto a su esposa, cuya familia era propietaria de la posada que daba servicio a los viajeros de la época.

Su nombre aparece en la correspondencia de D. Manuel Barrio, donde consta que D. Tomás Gil Herrero fue propuesto por Unión Republicana como Juez Municipal de Quijorna.

Afiliado a la UGT desde 1938, fue nombrado presidente de la Comisión Gestora Local el 17 de marzo de 1936, cargo en el que figura en el Boletín Oficial de la Provincia de Madrid del jueves 28 de mayo de 1936.

En agosto de 1936, un grupo de anarquistas procedentes de los municipios de Majadahonda y Las Rozas entró en Quijorna con el propósito de incendiar la iglesia. En la Relación de tormentos, torturas, incendios de edificios, saqueos, destrucciones de iglesias y objetos de culto, profanaciones y otros hechos delictivos que, por sus circunstancias, por la alarma o por el terror que produjeron, deban considerarse como graves, con exclusión de los asesinatos, cometidos en este término municipal durante la dominación roja, se describen así los hechos ocurridos:

“Fueron sacados los Santos de la Iglesia para guardarlos y se pusieron a la puerta de la misma; después, algunos vecinos del pueblo los guardaron en una bóveda de la Iglesia. Más tarde vinieron unos milicianos de los pueblos de Majadahonda y Las Rozas, los sacaron de la bóveda, los arrojaron a la calle y posteriormente los quemaron.”

A raíz de estos sucesos, fueron consideradas sospechosas de participar en ellos varias personas, entre ellas Don Tomás Gil, en calidad de presidente de la Gestora, y un miliciano llamado Benjamín, domiciliado en la calle Concepción Jerónima nº 8 de Madrid. Aunque no consta prueba alguna de que D. Tomás Gil Herrero interviniera en aquellos hechos, fue señalado por ocupar la presidencia de la Comisión Gestora Local.

El 30 de junio de 1939 fue detenido y trasladado a la prisión de Getafe, donde ingresó ese mismo día. Consta en los archivos que el 29 de agosto de 1939 el párroco de Brunete, Luis de la Solá, escribió al juez militar de Getafe solicitando que el juicio se celebrara con la mayor rapidez posible, para que pudiera regresar cuanto antes junto a su familia.

El 23 de febrero de 1940 se decretó la prisión preventiva de D. Tomás Gil Herrero. Poco después, el 3 de marzo de 1940, el vecino de Quijorna D. Paulino González Serrano declaró a su favor, afirmando que pertenecía al partido Unión Republicana y que, desde las elecciones de 1936, había desempeñado el cargo de presidente de la Comisión Gestora Local. Asimismo, manifestó que desde dicho puesto evitó que en Quijorna se cometieran desmanes y abusos durante la guerra.

El 3 de abril de 1940 declaró en Getafe D. Jesús Dávila Solarana, quien aseguró que D. Tomás Gil Herrero logró impedir que en el pueblo se produjeran asesinatos, detenciones arbitrarias o saqueos.

Ese mismo año, el alcalde de Quijorna, D. Salustiano Panadero, remitió un informe al Juzgado de la Auditoría de Guerra del Ejército de Ocupación en el que señalaba que D. Tomás Gil Herrero era un hombre de izquierdas que había difundido sus ideas entre el vecindario; que fue nombrado presidente de la Comisión Gestora del Ayuntamiento de Quijorna por el Frente Popular; y que colaboró con elementos de izquierdas de los pueblos cercanos durante las elecciones de 1936.

El 26 de mayo de 1940 se decretó su libertad provisional y el 1 de julio del mismo año obtuvo la libertad definitiva, aunque permaneció bajo libertad vigilada hasta el 27 de septiembre de 1954.

Sus descendientes cuentan que Don Tomás nunca habló de su paso por la cárcel de Getafe, probablemente debido a las duras condiciones que soportaban los presos en aquellos años.

Como consecuencia de la guerra, la familia terminó residiendo en Valencia, ciudad a la que se trasladó el 6 de marzo de 1941. Sin embargo, siempre llevó a Quijorna en el corazón y se sintió profundamente orgulloso de su pueblo. Solía decir que, gracias a su intervención, nadie murió en Quijorna a causa de la guerra.

Paradojas de la historia, Don Tomás Gil Herrero falleció en Quijorna el 13 de noviembre de 1992.

Entre los documentos conservados aparece una nota que resume el recuerdo dejado por su figura:

“Tomás Gil Herrero, alcalde de Quijorna. Se comportó bien y evitó toda clase de agresiones.”