Rutas con Historia

De la belleza a la sublimidad

De la belleza a la sublimidad, Yo lo vi, Goya como testigo. En el cual podemos descubrir una interesante visión sobre los Desastres de la Guerra pintados por Goya

De la belleza a la sublimidad

DE LA BELLEZA A LA SUBLIMIDAD

La existencia de la realidad es la cosa más misteriosa, más sublime y más surrealista que se dé.

Salvador Dalí

Revista Panorama, 1971

A parte de la novedad que ya supone el hecho de que Goya pinte los Desastres de guerra de forma realista y directa, está el hecho de la ruptura con la belleza de la época. Es importante aquí hacer una síntesis de los conceptos contrapuestos que expone Kant en Observaciones de lo bello y lo sublime.

 

Kant afirma que lo bello no es una propiedad objetiva de las cosas, sino un sentimiento que surge de la relación entre el objeto y el sujeto. No es un sentimiento subjetivo, que refleja una emoción individual, sino una apreciación universal, que nace de un estado de armonía entre el entendimiento y la imaginación. Kant distingue entre lo bello y lo sublime. Lo bello se refiere a la forma; lo sublime a lo indeterminado. Lo bello produce placer; lo sublime asombro, temor. Lo bello es el símbolo del bien moral. Lo sublime del infinito, de lo ilimitado. Kant definía la belleza como una finalidad sin fin.

En la primera parte del ensayo, Kant va poniendo ejemplos de estos conceptos, explicando como el día se considera bello, mientras  que la noche es sublime, tiene una belleza incierta, que nos produce al mismo tiempo placer y miedo e incertidumbre. Esto es lo que ocurre con la serie de los Desastres de Goya, no son bellos, sino sublimes. Al verlos producen inquietud y desasosiego, pero al mismo tiempo el espectador los encuentra bellos en cierto modo. Estas estampas nos transmiten esos sentimientos que tuvo Goya al ser testigo de los horrores de la guerra. El la estampa 73, Grotesca pantomima cabe destacar el título en primer lugar. Goya hace uso de la palabra grotesca junto con pantomima, como una obra de teatro visible a todos, pero en este caso nada agradable. Esta estampa se convierte en sublime con solo introducir el título. Pero si nos fijamos en la composición, es cierto que da la sensación de que los espectadores se encuentran ante un escenario, que está delimitado por las lindes de la estampa como si de un telón de teatro se tratase. A través de ese telón se pueden ver dos figuras de animales, el gato sentado con forma dulce y el búho que parece acercarse a los espectadores. En primer plano a la derecha vemos una figura de mujer con la cabeza tapada  por un pañuelo, para mantener el anonimato, ya que al tratarse de una figura en primer plano deberíamos ver con claridad su rostro, cosa que con la lejanía de los demás personajes se pierde. Estos personajes se convierten en líneas negras entre espacios blancos, se convierten en hombre comunes sufriendo las consecuencias de la guerra.

En la segunda parte del ensayo se comentan las propiedades en general de lo sublime y lo bello en el hombre. Explica cómo hasta los vicios y los crímenes morales conllevan muchas veces algunos rasgos de los sublime o lo bello (Kant, pp. 38). Como ejemplo expondré la estampa 6 de los Desastres Bien se te está, en la que la violencia prima en la representación, pero no por eso deja de ser bella, sublime.

En la tercera parte contrapone los tipos de hombre con los de la mujer. Kant menciona que la mujer es el tipo bello por excelencia y que el hombre es sublime. Por este concepto de belleza siempre se ha representado a lo largo de la historia del arte a la mujer con una forma estereotipada que destacaba su belleza como una de las cualidades más importantes, no hay más que ver la infinidad de representaciones de Venus a lo largo del Renacimiento y Barroco y ver cómo la belleza es la que inunda el lienzo. Goya en su serie de Desastres no destaca especialmente la belleza de las mujeres, ya que casi todas ellas aparecen faltas de rostro definido, porque lo que prima en esta serie es el mensaje de los horrores y el poner de relieve la importancia de que estos hechos los estaba sufriendo los hombres comunes. Por ese motivo puedo aventurar que las mujeres aquí representadas no son sublimes ni bellas, simplemente son una herramienta más para representar la sublimidad del sentimiento que los actos allí relatados nos infligen.

En la última parte, Kant habla de los tipos de hombres según su nacionalidad. Según el autor los franceses e italianos serían los que se distinguen por un sentimiento de lo bello, mientras que los españoles, alemanes e ingleses por un  sentimiento sublime. Es curioso que precisamente los tres pintores denominados visionarios se encuentren en estas tres nacionalidades que tienen un sentimiento sublime según Kant. Me refiero, claro está, a Goya, Fuseli y a Blake. Los tres pintores concuerdan con el tipo de hombre sublime al que Kant hace referencia en la segunda parte del ensayo, comentada con anterioridad, y al mismo tiempo realizan un arte que ya no se considera bello, rompe con los cánones academicistas y se convierte en sublime, en algo que produce inquietud y miedo, pero al mismo tiempo produce un placer extraño en el espectador. Esto se ve claramente en la serie de Desastres, que ya he comentado ampliamente, pero se podría decir que prácticamente la sublimidad plaga la obra de Goya desde 1792. Se puede ver en la primera serie de grabados, Los Caprichos, las líneas negras agolpadas, así como la temática. Uno de los grabados más representativos de esta sublimidad kantiana es El sueño de la razón produce monstruos (estampa 43).

Esta estampa presenta a un hombre culto sobre un papel, rodeado de animales que le acechan con sus grandes ojos. Tal y como se expone en la página web del Museo del Prado, Goya apunta sobre esta estampa lo siguiente:

La fantasia abandonada de la razón,  produce monstruos imposibles: unida con ella, es madre de las artes y origen de sus marabillas. (Ficha técnica de la estampa extraída de la página Goya en el Prado).

Goya es consciente, pues de que esta fantasía sublime está alejada de la razón, pero que precisamente lo sublime es lo que hace que el arte sea una maravilla.

Los otros dos pintores visionarios, como Fuseli y Blake también experimentan con este nuevo tipo de hacer pintura, se dejan llevar por lo sublime y relatan temas oníricos, mitológicos y de fantasía produciendo en el espectador ese sentimiento de desasosiego y miedo que a la vez produce placer.

Este cambio de los mencionados pintores visionarios hace que se abra la puerta al cambio artístico contemporáneo que pasaré a exponer a continuación. 

Pintor visionario, influencias

Bibliografía, Créditos y menciones

Texto y fotografías propiedad de Sonia Casalins Martínez

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