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Estación rupestre de la Siega Verde

Estación rupestre de la Siega Verde fue descubierta a finales de los años 80 del siglo XX es uno de los conjuntos paleolíticos al aire libre más importantes en Europa

La estación rupestre de arte solutrense-magdaleniense se ubica en la ribera del río Águeda, a unos 15 km de Ciudad Rodrigo (Salamanca), zona de paso, de control y de observación de los animales que se acercaban a abrevar a la zona. Nuestros más remotos antepasados lo consideraron un emplazamiento estratégico. Está señalizada y su visita se completa con el acceso al Aula Arqueológica de Siega Verde, muy próxima al yacimiento.

Historia                                                               

Fue descubierto hace relativamente pocos años, puesto que fue a finales de los años 80 del siglo XX, cuando se comenzó a estudiar este yacimiento paleolítico, de difícil visibilidad. Siega Verde, junto al yacimiento “hermano” de Foz Côa, al otro lado de la frontera con Portugal, son de los conjuntos paleolíticos al aire libre más importantes en Europa.

Descripción

Siega Verde es un yacimiento donde los afloramientos rocosos de esquisto son mayoritarios, y tienden a situarse en la orilla izquierda del río Águeda. Las rocas decoradas con grabados tienen un recorrido de 1300 metros, con aproximadamente unos 500 motivos figurativos entre signos (retículas, haces rectilíneos, óvalos,…) y animales (caballos, uros, ciervos y cápridos). En las rocas de esquisto se dibujaron los perfiles de los animales, pero en ocasiones se añadieron trazos que representaron detalles anatómicos como crines, hocicos, musculatura, pelaje, lo que demuestra el conocimiento anatómico que demostraba tener el artista. Estos animales se representan por un lado como seres pesados y a veces desproporcionados, pero por otro presentan detalles internos convencionales que les proveen de masa corporal.

Este imaginario grabado se realizó de manera coetánea con la técnica del piqueteado (para las figuras de mayor tamaño) y con incisiones continuas simples, que ha hecho pensar a los investigadores en una intención por parte de los artistas de forjar una composición “monumental” en los paneles decorados. En ocasiones, se presentaron combinadas con ambas técnicas de grabado, la abrasión o raspado, que forma surcos más anchos y profundos. La pareja uro-caballo formarían el centro de las lajas de piedra, y se habrían realizado con la técnica del piqueteado, mientras que el resto de herbívoros, trazados con incisiones continuas, flaqueaban los lados de la pareja central, y que posiblemente fuese el motivo más importante para los habitantes de la región.

Las figuras de los paneles pueden formar escenas o aparecer en solitario, en movimiento o en reposo, pero el significado de estas representaciones se nos escapa. Existen auténticas teorías que tratan de explicar el porqué del arte paleolítico y su simbolismo. Posiblemente fuesen una manera mágica de propiciar la caza o señalar la distribución de los territorios de caza de los grupos humanos de la región. Otras teorías explicativas se basan en el arte por el arte, el totemismo, el arte mágico o magia de la fecundidad, el arte estructurado (o estructuralismo) y el chamanismo.

Aunque caballos, bóvidos y cérvidos suponen el mayor porcentaje de las especies animales grabadas en la Siega Verde, las imágenes de otros animales, extinguidos en estas latitudes, nos retrotraen a una época en la que el clima era bastante diferente al actual, y en ,la que alternaban períodos templados con otros muy fríos en un corto espacio (relativo) de tiempo. Hablamos de especies adaptadas a climas glaciales, tales como renos, bisontes o rinocerontes lanudos.

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Las similitudes entre los grabados de esta estación con las representaciones de Foz Côa (la estación rupestre al aire libre más importante de arte paleolítico del mundo, incluido por la UNESCO en 1998 en la Lista de Patrimonio Mundial) y aspectos y matices mostrados por los elementos parietales de las cuevas cantábricas, nos permiten asegurar una antigüedad de 20000 a 12000 años antes de nuestra era. La Siega Verde ha sido añadida a la misma Lista de la UNESCO que Foz Côa.

A la luz de yacimientos tan espectaculares e importantes, se piensa que en realidad, el arte al aire libre fuese el más común en el Paleolítico, pero la erosión, tanto natural como la propia actividad destructiva humana durante milenios hubiesen impedido su supervivencia en nuestro tiempo.

Aproximación al significado del arte paleolítico

En el siglo XIX, algunos investigadores defendieron la teoría de que las representaciones de los paneles paleolíticos respondían a motivaciones de orden estético, tesis que no tardó demasiado en verse abandonada.

En los años bisagra entre el XIX y el XX, tomó cuerpo otra teoría interpretativa, aquella que se apoyaba en el totemismo, y que consideraban el arte paleolítico un arte religioso, y en la magia denominada simpática, que propiciaría la caza. Estas teoría de origen antropológico, estaban fundamentadas en la observación de las costumbres de grupos humanos primitivos contemporáneos a los estudiosos de comienzos del siglo XX.

En los años 50 y 60 del siglo XX, se avanzó un peldaño más, y André Leroi-Gourhan y Annete Laming-Emperaire, arqueólogos y teóricos del arte paleolítico, rechazaron las comparaciones etnográficas de primeros de siglo y se fijaron en el orden y la estructura de las representaciones, asentándose en una tesis estructuralista de las representaciones parietales de las cuevas. Para estos investigadores, la distribución de las figuras no era caprichosa, sino que obedecía a un plan compositivo bien estructurado y que demostraba la capacidad de raciocinio y simbolismo de sus autores. En realidad, las figuras formarían parte de un código, una especie de koiné paleolítica que sería conocida por los grupos humanos no sólo de una región pequeña, sino a gran escala, quizás continental, y que podría suponer la plasmación de mitos ancestrales al nivel de especie, la del Homo sapiens sapiens.

Durante los años 80, se desarrolla la idea de distribución territorial de los animales en los límites de cada grupo humano de cazadores.

Posteriormente, David Lewis-Williams y Jean Clottes han lanzado la teoría del chamanismo, por la que las figuras rupestres no eran más que la representación gráfica de las visiones de un brujo bajo los efectos de drogas hipnóticas, que eran utilizadas por estos chamanes para ponerse en contacto con los espíritus de los antepasados y de los animales objeto de la actividad cinegética.

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Bibliografía, Créditos y menciones

Texto y fotografías propiedad de Diego Salvador Conejo

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